OVA, una muerte anunciada?
Inspirado hace ya bastante tiempo en escribir algún artículo interesante sobre el anime, pero no podiendo hacerlo por falta de tiempo, voy a aprovechar estas vacaciones de 4 semanas para ello. Elegir un tópico sobre el cual escribir en cuanto a anime se refiere puede llegar a ser algo bastante tedioso, tomando en cuenta que ya no hay mucho sobre lo que haya que escribir. Sin embargo en días recientes me interesó bastante un artículo publicado en la columna de Ask Jhon, de ANN, en el que se preguntaba que si Japón mantiene su recuperación económica, algún día podríamos ver el resurgimiento del formato de OVA como corazón de la industria del anime. Menciona varias razones por las cuales no cree que sucederá, entre los cuales menciona el costo de producción de una serie de OVA’s que va dirigido a una audiencia específica el costo de producir una serie de anime para TV o internet al mismo costo o menor, alcanzando un mayor audiencia.
Durante 1980 y comienzos de los 90, la industria del anime tuvo un crecimiento sin precedentes en las industrias, debido principalmente a el lanzamiento desmesurado de OVA’s, en las cuales se daba rienda suelta y carta blanca a los autores para dejar volar su imaginación, creando productos de altísima calidad. Era la llamada “Era Dorada” del anime. Sin las restricciones de tiempo para la entrega o finalización, y principalmente sin la necesidad impuesta de crear animación para grandes masas, se lograban excelentes resultados que iban a parar directamente a las tiendas de vídeo.
Ejemplo de ello: Patlabor (1989), Gunbuster (1988), Guyver (1989), Bubblegum Crisis (1987), Megazone 23 (1987) y la aclamada Ginga Eiyuu Densetsu (The Legend of the Galactic Heroes, 1988-1997). Las OVA’s son culpables del crecimiento inusual del fandon anime durante esos a años, sin mencionar la creatividad desbordante que expresaban. Si venimos más hacia los 90, tenemos Macross Plus (1994), Tenchi Muyo (1992), MSG 8th MS Team y MSG Stardust Memories (1996 y 1991).
El hecho que la economía de Japón tuviese una recesión a principios de los 90, ayudó que la popularidad o rentabilidad de las OVA’s decayera rápidamente, siendo sustituidas por series de 13 episodios para TV, cuyo formato facilitaba su distribución. Luego de esto abundaron las series de 13 y 24 ó 26 episodios, que si bien suponen un crecimiento gigantesco de ls industria del anime, también generan la desaparición de los OVA’s. Viendo la situación actual de las series de anime que se producen a diario para la TV o Internet, vale la pena preguntarse si es justo y necesario incentivar un regreso al anime de los 80.
Es decir, las series de hoy en día no traen ese mensaje claro, ese sello distintivo de cada artista, sabes que en el día de mañana los fans la olvidarán y ocuparán su espacio con otro trabajo mediático, producto de una industria que actualmente ahoga a los creadores, a tal punto de convertirlos en una fuerza trabajadora casi esclava, que ganan míseros sueldos a cambio de terminar 2 episodios semanales y que ha llevado a la industria a una escasez de artistas y creadores, generando la creación a diestra y siniestra de cuanto refrito les apetezca. Se producen toneladas de series para vender figuritas y merchandising, olvidando todo aquello por lo que comenzó este movimiento, por amor al arte!!!.
El movimiento otaku creció a escala internacional, principalmente porque en los años 80 se daba en la televisión más espacio para la transmisión de las series, pero otro factor que incidía positivamente en el crecimiento del fandom, era la constante presencia de OVA’s de calidad en las estanterías de las tiendas de vídeo. Esto debido a que no se tenía que esperar que alguna compañía licensiara la producción para tener derechos de transmitirla, sino que se iba a las videotiendas. Debido al alto éxito conseguido por algunas OVA’s, años más tarde nacieron series que estaban basadas en ellas, tal es el caso de Tenchi Muyo, AA! Megami-sama (1993). También OVA’s que nacieron a raíz de series exitosas como es el caso de Wolf’s Rain.
Actualmente muchos fans del anime (incluyéndome), se sienten alienados por esta invasión de series anime sin sentido, que viene ya desde hace varios años, y que hacen involucionar todo el potencial de la industria de animación del país del sol naciente. Este artículo no supone una apología en contra del anime actual, sino más bien una mirada bastante seria a la evolución de una minúscula parte del mundo del anime, y de cómo se ha venido abajo, en favor de una industria que se convirtió en un hiper-mercado de figuritas y merchandising.


